Atánquez......

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Atánquez.......Atánquez es un pequeño pero hermoso pueblo, ubicado al pie de la Sierra Nevada de Santa Marta al norte del Departamento del Cesar a 90 minutos de Valledupar. 10º 41' 52" Norte 73º 21' 10" Oeste

Esta es la definición geográfica de un pueblo que apenas, aparece en el mapa pero para nosotros los Atánqueros....y para muchos que nos han visitado.



"Es nuestra tierra....ese pequeño paraíso que afortunadamente Dios nos brindo a todos los que vivimos en este hermoso pueblo , que no es un sueño.... existe !! y que aunque estés lejos de él, lo llevas en el Corazón, siempre presente !! ".


Y es que apenas dejas las áridas tierras del valle del río Guatapurí, empiezas a subir las pendientes que están en las montañas que te guían hacia la Sierra Nevada -Pulmones del Mundo- esa que a Colombia la hace única y que se muestra imponente frente al mar;

Mientras mas te acercas notas el abrazo de bienvenida que te da una brisa mágica y acogedora, un aire puro con el que se gozan tus pulmones, de inmediato te contagias de esa magia que inspiro en su niñes al filosofo Rafael Carrillo Lúquez(Padre de la Filosofía en Colombia)

Esa que en los años de 1950 invito a quedarse admirando su cultura al Antropólogo Alemán Gerardo Reichel-Dolmatoff

Esa magia que no es otra que la combinación de lugares, diversidad de especies de flora y fauna en sus montañas , ríos que reflejan la belleza de nuestra tierra, el subir y bajar por sus calles empedradas y un clima super agradable

....pero sobre todo la amabilidad y cálides de su gente, que te hace sentir como en tu casa , esa gente que no te deja salir del pueblo sin un detalle que puede ser una mochila de fique o de lana , un alfandoque envuelto en majagua o una Panela "atánquera™ "

Te brindan ese detalle que sin palabras te dice gracias por visitarnos vuelve pronto.........o mejor aún que te dice eres de la familia, quédate !!.

Atánquez en Imagenes

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Atánquez en sonidos

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Para Todos Los Atánqueros

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Un atanquero jamás olvida el lugar donde nació, vivió o
creció.

No puede olvidar su idiosincrasia, sus costumbres, sus
tradiciones.

No puede olvidar a su, gente, a sus mujeres con su andar ágil y tejiendo mochila.
No podemos olvidar ese compartir de atanquero, a los amigos, familiares, padres o abuelos.No se pueden olvidar esos días de lluvia o soleados, sus noches de magia, embrujo o ensueño.

No se pueden olvidar los tiempos aquellos, donde nativos y forasteros tanto gozamos, refiriendo anécdotas, cuentos, chistes, mitos y leyendas en penumbra a la luz de la luna.
Imposible olvidar su olor y sabor a pueblo; el olor a molienda, a café, a panela de Sevilla, a miel, a guarapo de caña, alfandoque, aguacate y peregüétano, a cotoprí, mamón, jamanare, mango o ciruela.
Cómo olvidarel sancocho de gallina y de guandú, la viuda de pescado, el cunche y la diguaca, el sasao, el guáimaro, y la rabiacana.Cómo olvidar a las fiestas de San Isidro, a la Inmaculada y a Corpus Cristi con sus negros, diablos y kukambas y a los sacerdotes misioneros que nos enseñaron a creer en Dios y a vivir con principios cristianos.
Cómo olvidar las colitas, la gaita y el chicote, a la Loma Blanca y al Descansadero; los paseos a Mamena, a la Ollada, al Higuito, al Chiskuinya, Pontón y a la Dorada.
Cómo olvidar a ese pueblo tan bello, a nuestro pueblo kankuamo.Cómo olvidar las verbenas, las casetas con Los Kankuis, la dulzaina de Chema y las canciones de Pedro García, las serenatas con guitarra de Juan Francisco y Hugues Martínez y a esa hermosa luna resplandeciente, cómplice de las travesuras de jóvenes.
Cómo olvidar al Juaneta, con su cabeza cubierta de blanca bruma y como un hilo de plata, bajando el Candela y su creciente estrepitosa donde tantas veces corrimos gozosos a verla.Cómo olvidar los juegos de boliche, trompo, las cometas, el cebollón, la tarabita del molino, esconde la piedra, el chúzale, la lleva, el maíz tostao, que otrora a la luz de la luna robaban a la noche su mágico silencio.
Cómo olvidar a mi comadre Ludia Carrillo, a Olguita, a todos los que ya se fueron y tanto hicieron por su pueblo, ellos, desde el más allá nos acompañan para continuar forjando este sueño, de volver a ver a nuestro Atánquez, próspero, acogedor y bullanguero , sentir que retorna la alegría en los rostros de nuevo.

Debemos seguir tejiendo esperanzas, con fe, para que Atánquez, vuelva a ser lo que fue y siga creciendo; unidos entre todos, lo conseguiremos.

Él necesita de sus hijos, de sus amigos, de los que allá están, de los que allá estuvieron y de los que desean conocerlo. Él necesita renovar sus sueños, él añora nuestras risas, nuestros cantos, nuestra alegría y nuestro recuerdo. Él permanece allí, callado, esperándonos paciente, mirando silente nuestro desamor y silencio.

Atánquero, no podemos dejar que se acabe lo nuestro.
No podemos continuar sintiendo en la piel y escondido detrás
de nuestra alma,esa nostalgia de pueblo.
Con fraternal afecto,
LA NENA FUENTES

Estacion de Transportes de Atánquez en Valledupar

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